La razón por la cual nos convertimos en sal que pierde su sabor (Lucas 14: 34-35) es que deseamos ponernos los “mejores zapatos”, pero sin poner interés ni cuidado en los pasos que debemos dar. Podemos no tener la mejor casa o auto, pero si el objetivo y la dirección de nuestra vida son correctos delante de Dios, no seremos como la “sal que se hace insípida”. ¿Qué tipo de seguidores es el que Dios busca en este tiempo? ¿Buscará a alguien como Andrés que con humildad traía almas a Jesús, o como Pedro que llevó al arrepentimiento a tres mil con un mensaje o como Moisés que guió a tres millones de personas por el desierto? Las personas que Dios necesita son aquellas que cuidan de seguir los pasos de Jesús, que valoran y aman a las personas y las guían hacia Él mostrándoles una vida ejemplar.
Buena es la sal; mas si la sal se hiciere insípida, ¿con qué se sazonará? Ni para la tierra ni para el muladar es útil; la arrojan fuera. El que tiene oídos para oír, oiga.
Lucas 14:34-35
Tomada del libro Tiempo con Dios
Autor: Talk Yeong-cheol



























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